El herbario es una forma sencilla y didactica de identificar las plantas silvestres que encontramos en nuestro alrededor, a los estudiantes nos a poner en practica nuestros metodos invetigativos y nos da conocimientos sobre el mundo natural que nos rodea. Los herbarios son muy utiles para que los cientificos puedan realizar investigaciones de plantas sobre todo aquello referido a su taxonomia. A continuacion presentare una galeria de imagenes de plantas silvestres que podemos encontrar en Venezuela:

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Amapola

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Acacia Clavellina

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Diente de León

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Avena Loca

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Toronjil

Esta galeria le sera de gran ayuda para poder identificar con mas facilidad los tipos de plantas que sean recolectadas y asi realizar un excelente trabajo y tener mas conocimientos acerca de las plantas y la naturaleza que nos rodea.

GRACIAS

Erika Gutierrez # 11

Fuente electronica:

http://centros2.pntic.mec.es/cp.vicente.aleixandre3/plantas_silvestres.htm

Plantas silvestres comestibles y medicinales


Las plantas silvestres se dicen que son todas aquellas que crecen de forma natural y espontánea en la naturaleza, y que no fueron tomadas para su cultivo por el hombre. Comprende la denominada “flora autóctona” de una región. Son las que crecen naturalmente en los alrededores de las ciudades, en las plazas o parques abandonados. Estas plantas silvestres, a diferencia de las cultivadas, poseen un pool génico amplio, que no ha perdido su fuerza por la manipulación de los cultivadores. Las plantas silvestres poseen una mejor capacidad para adaptarse al medio, y una mayor vitalidad y calidad biológica que las de cultivo, justamente porque no han sido modificadas por el hombre para su aprovechamiento.
Plantas silvestres venenosas
Es importante proteger a los niños frente a posibles intoxicaciones, más cuando se sale de viaje a zonas rústicas. Hay que aclarar que en bastantes ocasiones el veneno de se concentra sólo en una parte de la planta, en general en las partes más visibles, o que estén expuestas a riesgos. Por ejemplo, los tubérculos de las papas sí son comestibles, aunque sus frutos sean venenosos. Se recomienda siempre hacer cursos y llevar libros con buenas imágenes a los viajes a la naturaleza, para tener una mayor confiabilidad en el reconocimiento de las plantas silvestres, tanto en sus estados juveniles y adulto, que suelen diferir.
También por esto conviene observarlas durante todo su ciclo de vida.

También recordemos que estamos mudando una especie de hábitat, y que ella puede traer sus propias plagas y enfermedades, que pueden atacar al resto del jardín. Así que para colocar plantas silvestres, no hay que fijarse solo en su belleza, sino también tener en cuenta el mantenimiento y las relaciones con los otros elementos del jardín.

esta informacion se puede encontrar en esta pagina la cual le daremos el link..!!

http://www.jardinyplantas.com/plantas/plantas-silvestres.html

informacion de erika el primer paso segun: Mª Carmen FERNÁNDEZ-CARVAJAL ÁLVAREZ y Tomás E. DÍAZ GONZÁLEZ

1. RECOGIDA DE LOS MATERIALES PARA EL HERBARIO

El primer paso condicionante de unos buenos resultados es la correcta recolección del material en el campo.
Las plantas deben ser recogidas tan completas como sea posible, si bien conviene tener en cuenta que arrancarlas totalmente supone la pérdida irrecuperable de los correspondientes ejemplares, por lo que es más aconsejable cortarlos. Debemos, pues, ir al campo provistos de algún instrumento (tijeras, navaja, azadilla, etc.) que facilite ese objetivo, junto con una serie de bolsas de plástico en las que se guardarán los materiales colectados hasta su preparación para el secado, labor que no debe demorarse nunca más allá del día siguiente a la recogida, y mientras deben ser conservados en lugar fresco (frigorífico, a ser posible). La bolsa de plástico no es recomendable cuando se trate de hongos (setas), dada su fragilidad, en cuyo caso lo más adecuado es una cesta de mimbre.
No hay que olvidar llevar siempre al campo un cuaderno o papel para notas y lápiz (mejor que cualquier instrumento de tinta, bolígrafo o similar, inservible en caso de lluvia), para anotar la localidad, altitud, hábitat, fecha, etc. de recogida de los especímenes. Es necesario etiquetar adecuadamente cada muestra con todos aquellos datos que luego nos permitan identificarla, conocer su procedencia y cuándo presentaba tal estado de su ciclo vital. ERIKA GUTIERREZ #



2. SECADO DEL MATERIAL
El proceso de secado, y en su caso prensado de las muestras para eliminar todo el agua de ellas, es seguramente la parte más delicada en la confección de un herbario y que condicionará su longevidad así como la calidad del mismo, ya que es el primer paso para evitar su descomposición y destrucción por parte de agentes infectivos (insectos, mohos, bacterias).
La preparación de los materiales con este fin va a diferir, dependiendo del grupo de vegetales (plantas vasculares, briófitos, líquenes, hongos, algas) al que pertenezcan.
2.1 Plantas vasculares (helechos y plantas con semillas)
Este tipo de vegetales se somete a un secado por presión.
Los ejemplares, con su etiqueta de reconocimiento, se colocan en un pliego de papel de filtro o de periódico y los dis­tintos pliegos se van poniendo unos sobre otros de forma ordenada, introduciendo en­tre ellos almohadi­llas secantes o va­rios papeles de pe­riódico que facili­ten la extracción de la humedad. Es muy importante cuidar la correcta disposición de la muestra sobre el papel, ya que de ello dependerá el aspecto que tenga después de seca.
Una vez que hayamos formado una pila (que no debe sobrepasar el medio metro de altura) de pliegos y papel secante, la misma debe ser prensada. A tal efecto, se utilizan habitualmente unas prensas formadas por dos fuertes planchas de madera, entre las que se colocan los pliegos apilados, y que se aprietan, bien por medio de dos ejes-tornillos con tuercas, bien por medio de unas correas. Cuando no es posible disponer de una de estas prensas, pueden colocarse encima de las pilas objetos pesados de superficie plana como, por ejemplo, libros.
fuente: http://www.unioviedo.es/BOS/Herbario/PrepararHerbario/PrepararHerbario.htm
SUBIDA POR FRANYI ALMERIDA 12



Plantas silvestres venenosas

Es importante proteger a los niños frente a posibles intoxicaciones, más cuando se sale de viaje a zonas rústicas. Hay que aclarar que en bastantes ocasiones el veneno de se concentra sólo en una parte de la planta, en general en las partes más visibles, o que estén expuestas a riesgos. Por ejemplo, los tubérculos de las papas sí son comestibles, aunque sus frutos sean venenosos. Se recomienda siempre hacer cursos y llevar libros con buenas imágenes a los viajes a la naturaleza, para tener una mayor confiabilidad en el reconocimiento de las plantas silvestres, tanto en sus estados juveniles y adulto, que suelen diferir.

También por esto conviene observarlas durante todo su ciclo de vida. Por supuesto, en zonas alejadas, tenemos que tener ciertos tips para evitar venenos. Las plantas que tienen olor a almendras suelen contar con cianuro (ácido cianhídrico). Este es un veneno muy potente, y se puede oler por ejemplo al aplastar las hojas del laurel cerezo, un arbusto ornamental de parques y jardines, originario de Asia Menor. Conviene siempre abrir y oler el fruto, las hojas, y los tallos verdes para reconocer este aroma. También puede aparecer en hojas marchitas de plantas comestibles. Siempre hay que buscar elementos frescos, verdes. Las plantas que tienen “savia lechosa” deben ser evitadas.

Esta se transporta por canales laticíferos, y puede observarse cortando una hoja o quebrando una ramita. Algunas plantas que poseen estos canales tienen muchas espinas. El ácido oxálico puede ser nocivo, y está presente en plantas que al probarlas son muy ácidas.

Las guías de jardín suelen indicar que no deben consumirse frutos extraños que posean de a 5 segmentos, y de aquellas plantas con pilosidad en los tallos y hojas (se recomiendan las plantas glabras o desnudas), pueden ser irritantes de las mucosas. También, si se va a utilizar la flor, evitar el polen, porque la sustancia que posee para la reproducción, el pollenkit, suele traer elementos nocivos o irritantes para las personas alérgicas. En general, cuando se desea colocar plantas silvestres en un jardín, deben tenerse muy en cuenta los requerimientos ecológicos de éstas, porque a pesar de ser más fuertes que las cultivadas, estas últimas están “adaptadas” por el hombre para sobrevivir en el ambiente de las ciudades, para producir flores fuertes y todo el año (como la rosa cultivada clásica), y para resistir a las plagas de las ciudades, que siempre van a ser diferentes a las del campo. También recordemos que estamos mudando una especie de hábitat, y que ella puede traer sus propias plagas y enfermedades, que pueden atacar al resto del jardín. Así que para colocar plantas silvestres, no hay que fijarse solo en su belleza, sino también tener en cuenta el mantenimiento y las relaciones con los otros elementos del jardín.

Muchas plantas silvestres son comercializadas por su belleza exótica, y las más de ellas son comercializadas ilegalmente, puesto que en varios países se han dado cuenta del potencial que poseen y no se permite su extracción. En general en las comunidades pequeñas o cercanas a zonas se recolectan los frutos de las plantas silvestres para producir mermeladas y otras jaleas, y la lista que se puede hacer de plantas silvestres comestibles es enorme, aunque muchas de ellas sean actualmente consideradas malas hierbas, pero la realidad indica que antes del cultivo moderno, fueron a su vez cultivadas para la alimentación de las poblaciones pequeñas. Recordemos que en un principio la sociedad fue cazadora y recolectora: los recolectores no contaban con grandes campos de maíz o trigo, sino que buscaban entre arbustos, hierbas, árboles, los frutos de mejor calidad, comestibles. Pero recordemos que la naturaleza de todo ser vivo es la de defenderse de su depredación, y por esto hay que saber reconocer que las plantas pueden formar poderosos venenos, además de armas físicas como espinas, aguijones, etc. Siempre, ante la duda de si una especie silvestre es comestible o no, hay que abstenerse, o a lo sumo ver qué hacen los animales de la zona: si un animal de pequeño tamaño puede comer el fruto en cuestión, probablemente un hombre adulto sin problemas de salud pueda hacerlo.


Maria padila, #15 y Ana marina Serrato, # 10




Plantas silvestres y comestibles


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Las plantas silvestres son aquellas que crecen de forma natural y espontánea en la naturaleza, y que no fueron tomadas para su cultivo por el hombre. Comprende la denominada “flora autóctona” de una región. Son las que crecen naturalmente en los alrededores de las ciudades, en las plazas o parques abandonados. Estas plantas silvestres, a diferencia de las cultivadas, poseen un pool génico amplio, que no ha perdido su fuerza por la manipulación de los cultivadores. Las plantas silvestres poseen una mejor capacidad para adaptarse al medio, y una mayor vitalidad y calidad biológica que las de cultivo, justamente porque no han sido modificadas por el hombre para su aprovechamiento. En general, todas las plantas comestibles, medicinales o cultivadas tienen su “equivalente” silvestre, a menos que este se haya extinguido por la destrucción de su hábitat. Las plantas silvestres se utilizan para buscar posibles medicamentos, y el medio de llegar a las más salvajes o desconocidas suele ser a través de los relatos de los pueblos nativos, los curanderos, jefes de tribus, etc.
Muchas plantas silvestres son comercializadas por su belleza exótica, y las más de ellas son comercializadas ilegalmente, puesto que en varios países se han dado cuenta del potencial que poseen y no se permite su extracción. En general en las comunidades pequeñas o cercanas a zonas se recolectan los frutos de las plantas silvestres para producir mermeladas y otras jaleas, y la lista que se puede hacer de plantas silvestres comestibles es enorme, aunque muchas de ellas sean actualmente consideradas malas hierbas, pero la realidad indica que antes del cultivo moderno, fueron a su vez cultivadas para la alimentación de las poblaciones pequeñas. Recordemos que en un principio la sociedad fue cazadora y recolectora: los recolectores no contaban con grandes campos de maíz o trigo, sino que buscaban entre arbustos, hierbas, árboles, los frutos de mejor calidad, comestibles.

Plantas silvestres venenosas

Es importante proteger a los niños frente a posibles intoxicaciones, más cuando se sale de viaje a zonas rústicas. Hay que aclarar que en bastantes ocasiones el veneno de se concentra sólo en una parte de la planta, en general en las partes más visibles, o que estén expuestas a riesgos. Por ejemplo, los tubérculos de las papas sí son comestibles, aunque sus frutos sean venenosos. Se recomienda siempre hacer cursos y llevar libros con buenas imágenes a los viajes a la naturaleza, para tener una mayor confiabilidad en el reconocimiento de las plantas silvestres, tanto en sus estados juveniles y adulto, que suelen diferir.
También por esto conviene observarlas durante todo su ciclo de vida. Por supuesto, en zonas alejadas, tenemos que tener ciertos tips para evitar venenos. Las plantas que tienen olor a almendras suelen contar con cianuro (ácido cianhídrico). Este es un veneno muy potente, y se puede oler por ejemplo al aplastar las hojas del laurel cerezo, un arbusto ornamental de parques y jardines, originario de Asia Menor. Conviene siempre abrir y oler el fruto, las hojas, y los tallos verdes para reconocer este aroma. También puede aparecer en hojas marchitas de plantas comestibles. Siempre hay que buscar elementos frescos, verdes. Las plantas que tienen “savia lechosa” deben ser evitadas.
Esta se transporta por canales laticíferos, y puede observarse cortando una hoja o quebrando una ramita. Algunas plantas que poseen estos canales tienen muchas espinas. El ácido oxálico puede ser nocivo, y está presente en plantas que al probarlas son muy ácidas. Las guías de jardín suelen indicar que no deben consumirse frutos extraños que posean de a 5 segmentos, y de aquellas plantas con pilosidad en los tallos y hojas (se recomiendan las plantas glabras o desnudas), pueden ser irritantes de las mucosas. También, si se va a utilizar la flor, evitar el polen, porque la sustancia que posee para la reproducción, el pollenkit, suele traer elementos nocivos o irritantes para las personas alérgicas. En general, cuando se desea colocar plantas silvestres en un jardín, deben tenerse muy en cuenta los requerimientos ecológicos de éstas, porque a pesar de ser más fuertes que las cultivadas, estas últimas están “adaptadas” por el hombre para sobrevivir en el ambiente de las ciudades, para producir flores fuertes y todo el año (como la rosa cultivada clásica), y para resistir a las plagas de las ciudades, que siempre van a ser diferentes a las del campo. También recordemos que estamos mudando una especie de hábitat, y que ella puede traer sus propias plagas y enfermedades, que pueden atacar al resto del jardín. Así que para colocar plantas silvestres, no hay que fijarse solo en su belleza, sino también tener en cuenta el mantenimiento y las relaciones con los otros elementos del jardín.




Las plantas silvestres comestibles
Son aquellas que crecen de forma natural y espontánea, y que por su condición, contienen elementos nutritivos de alto valor, como las vitaminas, sales minerales y otras sustancias. El estado silvestre, hace que su crecimiento sea natural, conservando todas las propiedades beneficiosas, que la agricultura resta a sus cultivos, como vitalidad, propiedades curativas, etc.
Las plantas silvestres comestibles, tienen una capacidad de adaptación al medio ambiente mayor que las de cultivo. Además, están libres de pesticidas, fertilizantes de origen químico, manipulaciones genéticas, etc.Sus cualidades brindan al hombre, protección de las bacterias patógenas, radiación, contaminación ambiental, etc.
El principal beneficio, es la conservación de su calidad nutricional, así como la terapéutica. Cuando estas plantas crecen en zonas contaminadas, conservan rastros de los tóxicos absorbidos del ambiente y del terreno, y esto ayuda al sistema inmunitario, de forma similar a la medicina homeopática, generando anticuerpos, que a su vez, protegen de los propios tóxicos ambientales. Siempre y cuando, las plantas no estén expuestas directamente a los focos contaminantes, por ejemplo, una planta que crece en un vertedero de desperdicios.
Algunas de las plantas silvestres comestibles:
• Llantén mayor: Existen muchas clases de llantén, la mayoría se encuentran en suelos secos y pisoteados, sin embargo, pueden habitar en suelo encharcado, pastizales degradados, bordes de caminos, campos abandonados, barrancos, etc. Son frecuentes en los alrededores de las ciudades. Es muy nutritivo, estimula la producción de neutrófilos en la médula y el bazo. Las hojas más tiernas sirven para hacer sopas, potajes y ensaladas.
• Diente de león: Las flores y raíces contienen taraxacina, de sabor amargo y efecto diurético y tonificante. También sirve para activar el metabolismo celular, sobre todo en las áreas del riñón y el hígado, estimulando la producción de bilis y orina. Es aconsejable para enfermos de artrosis.
Se puede ingerir de diversas formas, en ensaladas, sopas, macerado, en infusión. Está contraindicado para personas que sufren de cálculos biliares, úlcera o gastritis, retención de líquidos, alergias.
• Mosqueta: o rosa silvestre, es rica en vitamina C, su té es un complemento vitamínico natural, que puede beberse durante todo el día. Contiene vitaminas C, B y K, taninos, ácido cítrico, pectina, y carotenos. Su fruto el escaramujo, se emplea en la preparación de mermeladas, tinturas, extractos, bebidas de baja gradación alcohólica, gelatinas, sopas, cremas, etc. entre sus propiedades medicinales se encuentran las de: laxante, diurético, astringente, antioxidante, y reconstituyente.
• Otras plantas comestibles son: berro, recula, ortiga, cardo, arándanos, avellanas, nueces, castañas, verdolaga.
Integrantes:
Gabriela Pernalette nº 18
Edulimar Blanco nº20
Eudimar Hernandez nº26



3. MONTAJE Y CONSERVACIÓN DEL MATERIAL
Para su adecuada conservación, el material, una vez que está completamente seco, debe ser montado en cartulinas u hojas de papel de buena calidad, a las que se fija con tira adhesiva (esparadrapo, por ejemplo, no cinta plástica) o un pegamento especial (por ejemplo, acetato de polivinilo) que siendo permanente permita desmontar el material en caso necesario. Es conveniente pegar a la cartulina un pequeño sobre o bolsita, preferentemente de papel blanco o celofán, en el que se puedan poner semillas, frutos o algunos fragmentos que pudieran desprenderse de la muestra.
Cada cartulina con la muestra montada y etiquetada debe ser incluida en un pliego de papel blanco, satinado, a ser posible.
Una vez determinado el material, la etiqueta definitiva, que suele ir pegada en la esquina inferior derecha de la cartulina, debe llevar al menos los siguientes datos:
- Nombre científico del taxon, incluida la autoría del mismo.
- Localidad donde se ha efectuado la recolección, siendo conveniente precisar, por este orden: región, provincia, municipio, lugar o población más próxima. Actualmente se recomienda también la referencia al sistema de coordenadas U. T. M. (Universal Transversor Mercator).
- Hábitat, especifi­cando, en la medida de lo posible, las ca­racterísticas del sus­trato, tipo de suelo, altitud, orientación, comunidad vegetal donde se desarrolla el taxon y especies con las que convive.
- Fecha de la recolección.
- Nombre de la per­sona que llevó a cabo la recolección, que se indica precedido de la abreviatura Leg. (=Legitimavit).
- Nombre de la per­sona que ha determi­nado o identificado el taxon, precedido de la abreviatura Det. (=Determinavit).
En los herbarios escolares o personales se acostumbra a apuntar también el nombre de la familia a la que pertenece el taxon. Cuando se trata de herbarios institucionales, y asimismo en algunos particulares, las etiquetas suelen llevar impresos el nombre del Herbario y las siglas con que se conoce internacionalmente.

fuente: http://www.unioviedo.es/BOS/Herbario/PrepararHerbario/PrepararHerbario.htm
SUBIDA POR FRANYI ALMERIDA 12

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